Me siento en tercera fila y espero que empiece la función, delante mio no hay nadie, tengo la vista perfectamente despejada para mirarlo.
Comienza la función y el español se pone a hablar, luego el colega de X y finalmente X.
Es en ese momento cuando los pensamientos me invaden y no puedo contener el impulso de escribir.
A mi lado se sentó Ella, no pude dejar de mirarla, le saqué una radiografía, le miré desde sus largas uñas hasta el taco de los zapatos: No tiene tetas, no tiene culo y es petiza. Carga una nariz importante, unos dientes a medio podrirse, un pelo de color rojo teñido con mechas rubias y veinte años más que yo...¿Qué tiene ella que no tenga yo? Lo más importante: experiencia, madurez, sabiduría, inteligencia y principalmente a X.
No debería haber ido, era "logico" que ella esté ahí, deberia haberme dado cuenta de que iba a estar ahí, pero aún así nunca la imaginé sentada al lado mio; X la había omitido tanto que yo a veces olvido que existe y cuando menos lo pienso ahí está, sentada al lado mio, limándose las uñas, mientras X expone su discurso tratando de deslumbrar al público, tratando de deslumbrarla a ella.
El largo aliento
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Empieza y termina con los pies en el barro. Las patas hundidas en el
légamo blando del Paraná. Entre un barro y otro hay treinta y cuatro
kilómetros de r...
Hace 12 años
