domingo, 20 de julio de 2008

sábado, 19 de julio de 2008

Retiro lo dicho: Optimismo imposible

Anoche, antes de festejar el día del amigo, me sentía algo optimista respecto de la derrota de las retenciones. Tan optimista que me creí capaz de consolar a alguien que estaba destrozado con argumentos chotísimos que hoy ni yo me los creo.
Ayer creía que al menos se había logrado que la oligarquía se saque la careta, creía que había mostrado la hilacha, tenía la optimista soberbia de creer que si el país estaba polarizado, al menos los intelectuales estaban de nuestro lado, me conformaba con que existía gente que pudo apartarse de su bandera roja y de su gorilismo para apoyar una causa justa, me conformaba y me convencía de que éramos muchos los que habíamos hecho a un lado los prejuicios antiperonistas para unirnos a la hora de luchar contra las injustas ambiciones del campo.
Ayer estaba feliz, caía en el conformismo de que al menos continuábamos en el régimen democrático cuando en realidad no debería haber temido nunca que un golpe de Estado se acercara y además me conformaba con conservar esta democracia de mierda, que se torció hacia la derecha, esa derecha que cree que “con los militares estábamos mejor”.
Pasaré por ciclotímica o me habré mimetizado con el país y me volví bipolar, pero hoy, después de lo que viví ayer, ya no pienso como ayer. Hoy me despierto con la visión de una oligarquía que una vez más se quedó con todo, y no sólo con las retenciones. Esta vez para llegar a su fin se robaron nuestros medios. Utilizaron los cortes de ruta como medio de lucha, contaminaron la plaza de las Madres, cuando la pisotearon con sus sucias cacerolas y esto no es menor, porque con estas actitudes confundieron a mucha gente, con estos medios y con esa vestimenta de boina y bombachas, se hicieron pasar por pobres chacareros que se levantan a las 5 de la mañana para laburar bajo el sol o lidiar con las lluvias, sequías, etc. Con esa imagen de gaucho desdentado compraron una parte de la sociedad que si hubiese tenido más información hoy no estaría con ellos.
Habrá sido casi un empate en el senado, pero en la vida cotidiana, son toda la sociedad, o casi toda, o la gran mayoría. Últimamente, rara vez me encuentro con alguien que piense como yo; por donde quiera que vaya me encuentro con gente que está feliz por lo que pasó, me encuentro día a día con la puta realidad de tener que soportar a compañeros de trabajo insultando al gobierno sin argumentos consistentes, tengo que convivir nueve horas diarias con clientes que vienen de la bolsa de cereales que está al lado del restaurante en que trabajo y que vienen a festejar la victoria!! Me da bronca y mucha omnipotencia no poder y no querer ya, contestarle a gente como mi jefe que dice cosas como: “quisiera que le saquen el 45% de su sueldo a todos los que están con Cristina”. Voy al médico y mientras el televisor trasmite el triunfo del campo, las viejas gordas de la clase alta dicen: “qué coraje que tiene este señor”, “qué coherencia consigo mismo”, son Doñas Rosa que no sabían ni como se llamaba el vicepresidente antes de que el titular lo dijera! Y no debería importarme porque esa clase de gente son las viejas de mierda de siempre que siempre pensaron y seguirán pensando al revés.
Lo que hoy realmente me choca más, es que hay personas con las que compartía ideas, pensamientos e incluso proyectos que se cruzaron de vereda. Un amigo de izquierda, que estudia antropología, que no es ningún boludo y que incluso lo podría haber catalogado como un compañero de lucha, hoy apoya al campo. Gente del MST y del PCR hoy apoyan al campo. Eso es algo que me choca y que realmente no entiendo. Me desilusiona realmente ver que amigos inteligentes hoy apoyan al campo. Los creí inteligentes y no lo son?, Están equivocados? Qué mierda les pasó?. Ustedes no se encontraron con la angustia y la omnipotencia de de estar frente a gente que quieren, que es intelectualmente lúcida y que hoy piensan distinto? Esto que me ha pasado no sólo me genera dolor e intolerancia, sino que también me ha llevado a pensar que quizás yo estoy del lado equivocado, que quizás yo me confundí, pero realmente no lo creo, seré soberbia pero creo fervientemente que tengo razón. De hecho me resulta tan coherente el planteo de las retenciones que no logro entender cómo gente que piensa y que era políticamente afín a mi hasta ahora, piensa distinto.
No quiero ser extremista, no quería ser intolerante, no quería amargarme, quería sostener a aquellos que estaban hechos pelota con lo que pasó, pero me doy cuenta que no puedo, que no se puede ser optimista cuando se ve que Argentina está contaminada por la mierda misma y digo Argentina para no dramatizar demasiado.
Neutral. (sin hacerle honor a mi seudónimo)

sábado, 12 de julio de 2008

domingo, 6 de julio de 2008

Beso Clandestino

Ella: Joven y morena, no es una mujer bella, tampoco es del todo fea. Estudia, trabaja y está de novia hace cinco años. Actualmente su relación está sumergida en la crisis más profunda de todas, probablemente sea una crisis insuperable. Un poco por esto y otro poco por falta de tiempo ha descuidado sus estudios, pero aún está a tiempo de mejorar esta situación y lo sabe. En busca de ayuda recurre a su profesor quien le concede una clase particular...muy particular...

El: Hombre pálido, no tan joven, sabio, seductor, inteligente, de apariencia comprensiva, mirada penetrante, sonrisa compradora y todo un caballero. Pero no idealicemos que ningún hombre es perfecto, tampoco él: Su defecto tiene nombre y apellido, él tiene esposa!

Día de la clase: Ella entra, él la recibe, toma su abrigo, lo cuelga, le corre la silla, ella se sienta, luego se sienta él y comienza la clase. Profesionalmente da su explicación el docente, la alumna escucha y por primera vez entiende cada palabra; lo que antes era chino básico ahora es traducido por aquel hombre en perfecto castellano. Casi dos horas después, concluye la explicación y la escena pasa a un segundo momento más distendido. La joven logra relajarse un poco e intenta e mostrarse natural, está luchando contra sus nervios, teme que el hombre experimentado perciba lo que a ella le está pasando. El traductor de chino básico está muy cómodo, a pesar de la mirada de ella que en lugar de traducirla como nervios, la traduce como seducción de una pendeja atrevida, se muestra espontáneo y en ese clima hace fluir la conversación trivial de dos personas que acaban de conocerse. La charla se torna agradale, ella logró caer simpática, él no lo necesita. Se hace tarde para ella y aunque no lo desee ni un poco, debe irse; así que se levanta, agradece al profesor por su tiempo, éste le pone el abrigo y se disponen a despedirse cuando en cosa de segundos ambos deciden implícitamente y sin decir nada, besarse. Ella no lo ha besado a él, él tampoco la besó a ella, ambos se pusieron de acuerdo con la sola mirada, cual beso de novela y mutuamente se besaron.
El descarado está muy seguro de sí mismo mientras la atrevida se olvidó del mundo, abandonó a la razón en alguna parte y se desentendió de la moral. Está tocando el cielo con las manos, está más allá del bien y del mal.

El beso: Un poco largo para ser el primero, un poco corto pudiendo ser el único, intenso y un poco apasionado. Encerrada en un fuerte abrazo, ella tiembla de pies a cabeza, no puede creerlo, siente que besa a una estrella de rock, jamás lo había imaginado y ahí está: Muerta de miedo o de algo parecido, atrapada entre los brazos de aquel hombre inalcanzable que no siente remordimiento alguno, sino que por el contrario experimenta ahora algún tipo de orgullo.

Dedicado a Julieta Eme, quien me llevó a hacer esto con sus relatos en mate tuerto.